Durante 10 años trabajé como ingeniera en entornos industriales. Todo funcionaba… menos yo.
Era buena en lo que hacía: estructurar procesos, optimizar sistemas, resolver problemas técnicos. Pero sentía que no era mi lugar. Me aburría. No encontraba sentido.
Hasta que entendí algo: lo que realmente me movía no era diseñar máquinas, sino diseñar sistemas que ayudaran a las personas a vivir mejor.
Empecé mi propio camino de transformación: terapia, formación en coaching, PNL, desarrollo personal, inteligencia emocional. Y descubrí que mi verdadera vocación era acompañar a otros a construir proyectos con sentido, estructura y sin caos.
Hoy combino mi mentalidad de ingeniera con mi sensibilidad de acompañante emocional para ayudar a personas con vocación de servicio a crear negocios reales, sostenibles y alineados con quiénes son.
Porque sé lo que se siente estar en el lugar equivocado.
Y sé lo que se necesita para salir de ahí y construir algo propio, sólido y con propósito.